domingo, febrero 21, 2010

Posted by Manuel Cardeñosa | File under : , , ,
El pasado viernes, en el programa de RNE "A Hombros de Gigantes" emitieron un pequeño reportaje en el que se recordaban los 15 años del Convenio Europeo de Bioética, a través de las declaraciones de diferentes científicos y filósofos recogidas durante estos años, especialmente en los del desarrollo de este documento.


Aquí tienes un pequeño mapa de este documento:

Wordle: Convenio Europeo sobre los derechos humanos y la biomedicina

A continuación tienes el podcast del programa, en concreto del 19 de febrero de 2010, y aproximadamente en el minuto 45  puedes escuchar el reportaje.

Me llamó mucho la atención porque las personas de las que se recogen declaraciones, se centraban en la necesidad de estudiar las relaciones entre la ética y los avances en ingeniería genética. Y en ese momento, hace 15 años, posiblemente fuera así y este fuera el campo más fuerte, en el que se esperaban los mayores debates éticos acerca de las posibles aplicaciones que la ciencia básica nos ofrecía. Y de hecho, y por  ejemplo, es en el campo en el que se centra el Grupo Europeo de Ética en Ciencia y Nuevas Tecnologías, el cual se ha centrado en los estudios relacionados con las células madre, la nanomedicina, la clonación de animales para su uso alimenticio y los desarrollos aplicados a la agricultura.

Y es que ahora, me choca muchísimo cuando se habla de bioética, que no se incluyan cuestiones relacionadas con la investigación en Neurociencias.

Los avances en la investigación sobre el funcionamiento de nuestro cerebro está llevando a la ciencia a explicar procesos como la memoria, los recuerdos u otros que en el pasado le estaban vetados como la confianza, el enamoramiento o abriendo posibilidades en la mejora de los procesos de aprendizaje

Se plentean múltiples investigaciones, por poner dos ejemplos, acerca de la eliminación selectiva de recuerdos o drogas potenciadoras de la memoria, tantas y de tanto calado social que algunos medios le dedican un apartado propio en sus suplementos de ciencia o son objeto de las actividades de museos de ciencia. 
¿Debemos modificar nuestras capacidades cerebrales? ¿Es lícito borrar recuerdos? ¿Potenciar de forma artificial nuestra capacidad de aprendizaje es ético? ¿Qué posibilidades abre la investigación de procesos como el enamoramiento o la confianza?

Dudas y cuestiones que no tendrán que ser resueltas únicamente por científicos, sino también por otros estamentos sociales, incluidos los ciudadanos a los que afecten.


Y si quieres saber más sobre todo esto, aquí tienes el folleto publicado por la Organización Internacional para la Investigación del Cerebro (IBRO)


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